viernes, 25 de septiembre de 2015

Un camino llamado... Vejez




Hace 65 años empecé andar el camino de la vida, he andado la mayor parte de este camino sin preguntarme cual seria el final, hoy que ya lo diviso en el horizonte, me parece extraño, las huellas del tiempo se dejan notar poco a poco en mi cuerpo, pero yo solo lo noto en que mis ojos son los que mira con otros matices el camino recorrido y el que me queda por recorrer. 
Hoy camino con pasos valientes y ebrios de vida, porque he aprendido que la vejez es un estado mental, más que un desgaste físico, nada está exento de luces y de sombras, pero ¿Qué importa? Llego al último acto y el telón cae y es necesario sonreír a la vida y vivir el momento, ese acto final debe ser apoteósico, no podemos dejar que la obra se malogre solo por dejarnos cae en un letargo , quizás no podamos danzar con los pasos ágiles de antaño, pero, podemos utilizar todos los recursos que hemos ido adquiriendo a lo largo de la vida y mostrar que la vejez no es esa  que nos quieren hacer ver aquellos que no la entienden y que le tienen miedo.
Del ayer más remoto, pasamos al tic tac de los segundos y solo debemos centrarnos en esos segundos y escuchar sus ecos, como se escucha las más bella de las melodías, dejando que llegue a nuestros corazones y sentir que sus latidos se amortiguan y un viento de libertad se apodera de nosotros, de ahora en adelante y sin cambiar nuestros pasos, seguiremos en la senda sin mirar atrás , por que mirar atrás es contemplar el paso del tiempo .
Hablamos de un futuro extraño y dócil, que con humana desazón vemos que nos va despojando de los sentidos pero ¿donde estaríamos si no llegamos a la meta final? ¿Porque no ver esa belleza en la vejez? En vez de mirarla como el final del camino, debemos de verla como la meta alcanzada, y disfrutar del trofeo conseguido.
Nacemos para eso y el camino entre la salida y la meta es solo un paréntesis lleno de buenos y malos momentos, que debemos de desterrar o saborear, sin más beneficio que saber cómo dar los pasos dentro del camino de la vida.
Carmen Pacheco

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